Dos aviones militares cubanos llegaron a los Estados Unidos la madrugada de
enero 1 de 1959: El primero a West Palm Beach con 50 pasajeros, entre
los que se destacaba Panchín Batista, gobernador
de La Habana y hermano del presidente que había renunciado horas antes. En
New Orleans aterrizaba el segundo avión con igual número de pasajeros, entre
ellos Rubén Batista, hijo mayor del ex-presidente y los generales Francisco
Tabernilla Dolz y Pilar García. Las autoridades americanas de inmigración
enseguida se incautaron de los naves aéreas y detuvieron temporalmente a los
primeros refugiados que huían del triunfo revolucionario en la isla.
A
media madrugada del primero de enero aterrizaban en Santo Domingo, capital de
la República Dominicana cinco aviones militares que transportaban a Batista,
su esposa e hijos pequeños y la plana mayor de su gobierno, quienes pedían
asilo político y se hospedaban temporalmente en el Hotel Jaragua.
En
los primeros años de exilio se imprimieron varias publicaciones, folletos,
revistas y "periodiquitos", que se publicaban en la Imprenta
Talavera de la Calle 29 y la 7 Ave del N.W. Talavera, un cubano impresor que
había emigrado a Miami temprano en la década del 40, daba muy buen precio y
a veces hasta fiaba.
Pregunta:
¿Cree usted que la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba en
marzo, logre algunos cambios fundamentales para el pueblo cubano?
Respuesta:
Cuestiones
de Exilio
Exilio
y Dignidad por Miguel Angel Gayoso Godínez, mygayos@aol.com.
Llegué al exilio de 13 años con mi hermanita de 10 a través de la
Operación Pedro Pan, en enero de 1962. A las diez de la mañana, al salir de
Cuba, era un niño, a las 10:45 en Miami, era un hombre. Nunca olvidaré a mi
madre con sus espejuelos de sol para que no la viéramos llorar a través de
los cristales de la pecera del aeropuerto
de La Habana. Recuerdo la mirada seria, estoica, de impotencia de mi padre.
Recuerdo la maldad de algunos milicianos. A un compatriota de la raza negra
que también se iba, un fidelista blanco le dijo a carcajadas: "Qué va a
hacer una mosca en un vaso de leche..." El hombre dignamente le respondió:
"Si me tiran los perros en los Estados Unidos me los como, porque en Cuba
tengo hambre..." Mis primeras navidades las pasé en el estado de Nueva
York; mi madre no salió hasta 1965, a mi padre no lo dejaron salir hasta
1968; ya en Miami trabajé de bell-boy en un hotel y estudiaba
full-time en la Universidad, me gradué de Administración de Negocios,
pero pasé muchos trabajos, no tenía carro, no teniamos dinero, mi madre, que
era hija de médico, trabajaba de sirvienta en otro hotel; mi padre, ingeniero,
ya en sus sesenta, trabajó de bedel. Después que nos graduamos las cosas
mejoraron, mi hermana es doctora en pedagogía, profesora universitaria. Hoy
nuestros hijos y nietos, son también graduados de universidad. Por eso estoy
convencido que éste es un exilio digno, de hombres y mujeres dignas. Y se que
un día llevaré los restos de mis padres a descansar en esa tierra bendita
que nos vio nacer, cuando esté libre de tanta infamia y maldad. Que será
pronto.
Uno
de los lugares miamenses más concurridos por los exiliados de los primeros años
era un pequeño parque frente a la Farmacia Roberts de Flagler y la Avenida
Siete, en donde se escuchaban constantemente discusiones entre cubanos de
ambos bandos políticos; allí en 1960, después de un acalorado
enfrentamiento verbal con un fidelista, el ex-senador pinareño Mino Suárez
Suquet sufrió una embolia cerebral de la que no se recuperó. Su viuda quedó
sola con un hijo de tres años de edad y se marchó a vivir en New York.
Al
terminarse de construir en 1962 el Palmetto Expressway en Miami/Dade County,
se inaguró
el centro comercial más importante del área, Dadeland Mall que abrió sus
puertas en Octubre 1, con tiendas por departamentos como Burdines y Jordan
Marsh entre otras, Food Fair, de alimentos, Gray Drugs, farmacia, y
restaurantes y bares. El centro estaba al aire libre y se convirtió enseguida
en lugar de paseo para cubanos exiliados, que caminaban por sus pasillos,
mirando las relucientes vitrinas, sin poder comprar nada, por la escasa economía.
Lo
Mucho que he Visto en el Exilio por
Manolo Gómez, mcngomez@bellsouth.net.
Llegué a estas tierras de Miami el 22 de agosto de 1960, con sólo 13 años
de edad. Viví en la ciudad de Nueva York, en Carolina del Sur, Alabama,
Oklahoma y Missouri; he tenido residencia en las Filipinas y Japón, también
en España. Mientras recorría un área remota en las Filipinas, pude escuchar
una canción de Ñico Membiela, "Contigo Besos Salvajes". Nuestra
música se toca dondequiera y he conocido durante este recorrido por la vida
un sin fin de cubanos exiliados.
La mayoría del cubano de Miami en 1959, simpatizaba con Fidel Castro y su
revolución. Uno de los lugares más frecuentados por los fidelistas era el
restaurante Paula que estaba en la Segunda Avenida del N.E. cerca de la
Iglesia de Gesu y del antiguo Correo Central; allí se exhibía colgada de una
vitrina exterior una gigantesca bandera roja y negra del Movimiento 26 de
Julio.
Te
prohibo terminantemente que leas y recomiendesCubaExilio.Net
a tus familiares y amigos.
¡Eso no es de buen revolucionario!
Uno
de los primeros comentaristas políticos del exilio fue el empresario radial
cubano, Arturo Artalejo, que a través de la emisora WMIE de Miami comentaba
la actualidad cubana con pesimismo: "todo lo que se hace en el exilio es
inútil, Fidel Castro no se cae tan fácilmente". El exiliado típico que
creia en un pronto regreso se disgustaba con el negativismo de Artalejo,
quien sin embargo tuvo razón. Todo sigue igual.
Recuerdos
infantiles de exilio por Gustavo R. Chicola,carrera_mia@yahoo.comNací in el 1949; a los 10 años de edad me recuerdo las celebraciones
con que se recibieron a Fidel Castro al llegar a la Habana. También me
acuerdo escondido en los pasillos de nuestro apartamento cuando las sirenas
anunciaban los aviones de guerra que atacaban durante la invasión de Girón.
Mis hermanos y yo, acompañados por una tía, partimos de Rancho Boyeros el 5
de Septiembre de 1961. Nunca olvidaré
ese día en la "pecera" diciéndole adiós a mis padres al otro lado
del cristal. Ellos se quedaron en Cuba cuatro años más tratando de proteger
sus intereses y creyendo que el criminal Castro sería una cosa temporal.
Llegamos a Miami esa noche y fuimos a vivir con unos tíos en el southwest
en el barrio Shenandoah. Viviamos 10 personas en una casa de 2 cuartos, así
pasamos los primeros meses, buscando comida en el Refugio y extrañando muchísimo
a nuestros padres. A los 12 años de edad repartía periódicos del Miami News
y ganaba 4 pesitos a la semana para ayudar los gastos de la casa; pasamos la
huelga de guaguas del ’62, pidiendo botellas (hitch hiking) para
asistir al nuevo colegio de La Salle en South Miami al lado del hospital
Mercy. ¿Quién dejaría a su hijo, hoy por hoy, coger botellas en Miami?
Imposible. 50 años han pasado y yo estudié en el Miami High, Miami Dade, FIU,
y ya estoy casi al retiro, con hijo, hija y primer nieto por venir. Muchos
tristes recuerdos me quedan, especialmente por todo lo que sacrificaron mis
padres en darnos la libertad y un futuro en los Estados Unidos.
Una
de las organizaciones más antiguas y activas del destierro es los Municipios
de Cuba en el Exilio que según datos históricos empezó con la fundación de
una directiva y pequeña membresía del Municipio del Mariel en septiembre de
1961 en Miami. De ahí en adelante se fueron nutriendo los 126 municipios
tradicionales de Cuba según se iban exiliando más cubanos de la isla. Los
Municipios han mantenido con entusiasmo su función patriótica, comunitaria y
fraternal hasta el presente.
Uno
de los cubanos establecidos en Ciudad México que más ayudó a los nuevos
exiliados en el país azteca fue Arturo Nuñez, director de afamada orquesta,
que había grabado con Benny Moré y tenía un programa regular de radio por
una popular emisora mexicana. Otro que recibió a los primeros cubanos en
Acapulco, donde actuaba, fue José Antonio Méndez, autor de conocidos boleros
como "Novia Mía" y la "Gloria Eres Tu", quien
posteriormente regresó a Cuba y se convirtió en presidente del sindicato
fidelista de músicos y compositores.
Temprano
en los años sesenta empezaron a fundarse escuelas privadas de educadores
cubanos exiliados en Miami, como Conchita Espinosa Academy, establecida en
1963, Champagnat Catholic School, 1968; Lincoln-Marti Schools, 1968; Edison
Private School, 1968 y otras ya desaparecidas como el famoso Colegio La Luz
del Vedado, en Cuba.
¿Cuál cree usted sea la mejor estrategia para terminar con la dictadura
castrista en Cuba?
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de la ENCUESTA
en este número de CubaExilio.Net VOTE AHORA
De
Niño a Hombre en 45 Minutos por José Tepedino, Lake City, Florida, jtepe@bellsouth.net.
Cuando la "robolución" ganó yo tenía
12 años y como la mayoría de los cubanos estaba contento de que la "dictadura
batistiana" cayera; que tontos fuimos en creer todo lo que los enemigos
de Batista
dijeron. Mi madre nunca creyó en Fidel y siempre me decía:“ ese hombre es
un comunista”. En la escuela me llamaban gusano, niño bitongo, imperialista
y otras palabrotas para desmoralizarme. Recuerdo que un día la maestra nos
dijo “Hoy vamos a empezar a prepararlos para que ustedes puedan enseñar a
leer y escribir a los pobres que nunca han podido aprender” y distribuyó
las famosas cartillas de alfabetización. Yo abrí una y tenía la letra
“E” que decía “Estados Unidos, la nación imperialista y opresora de
los pueblos del mundo”. Cambié la página y en la “O” decia: “OEA,
organización lacaya y vendida al imperialismo norteamericano”; después fui
a la “U”: "Unión Soviética, el país más progresista y avanzado
del mundo" Levanté la mano y dije que todo lo que la cartilla decía era
mentira; la maestra me llamó esbirro y traidor y me botó de la clase. Aunque
mis compañeros me pedían que "rectificara" me fui de la escuela y
nunca regresé. Así fue como terminó mi educación en Cuba. Salí de la isla
en Pan American el 23 de marzo de 1962. Tenía 16 años y me acompañaba mi
hermana de sólo 14 años pues nuestra madre era viuda y quedó en Cuba otros
4 años antes que la dejaran salir a reunirse con nosotros. Mis hijos me
preguntan: “¿Papi, cuándo te hiciste hombre?” Siempre les digo que me
tomó los 45 minutos de vuelo aquel día de marzo; era un niño en el
aeropuerto de La Habana y cuando llegué a Miami ya era un hombre. Después
pasé muchas necesidades pero como hombre libre en la nación más grande que
la humanidad jamás haya conocido, todo ha tenido una feliz resolución.
Buscando en los papeles que conservo, tengo uno del Ropero del Centro Hispano
Católico, Miami, que me autoriza a buscar ropa en ese lugar. Y todavía
tengo mi pasaporte cubano, el ticket de Pan American, el permiso para la
pecera en el aeropuerto de Rancho Boyeros, y también la declaración jurada
que había que hacer en Cuba enumerando lo que uno traía en el viaje a Miami.
En esta década los
exiliados en Miami llevaban los domingos a sus hijos a La Avenida 27 y la
Calle 15 del noroeste de la ciudad al Tropical Indian Village, en donde
los indios seminoles "luchaban" con gigantes cocodrilos. Los
niños se asustaban y los mayores comentaban "esta gente está loca".
El espectáculo sigue, pero ya más alejado de la metrópoli. Otro de los
entretenimientos de la familia exiliada de aquellos años era ir al zoológico
que se encontraba en Crandon Park en la isla Key Biscayne.
Las
tres celebraciones familiares más importantes en los Estados Unidos:
Halloween, Thanksgiving y Navidad, fueron tristes y solitarias para el
exiliado temprano; sin embargo, según la economía personal le fue mejorando,
la familia llegando de la isla y los hijos naciéndole en tierra americana,
Halloween se convirtió en un evento mágico para los niños, Thanksgiving se
fue cubanizando con moros y lechón y Navidad se hizo la fecha de la esperanza
pues siempre se celebraba "la última en el exilio."
En 1960, ya con avanzados planes de invasión a Cuba, la CIA comenzó a
reclutar voluntarios para la acción, excluyendo inicialmente "aquellos
que habían servido como militares durante el gobierno de Batista".
Las oficinas estaban en Biscayne Boulevard y la 17, enfrente de lo que más
tarde fue el Hotel y Centro Comercial Omni de Miami. Al ver que después
de varios meses menos de cuatrocientos jóvenes se habían inscrito,
anunciaron entonces que las fuerzas invasoras serían entrenadas por el
teniente coronel Angel Sánchez Mosquera (de pasado heróico combatiendo
en las montañas a los rebeldes fidelistas) y casi de inmediato los
reclutados pasaron de mil. Así se escribe la historia.
El amanecer del 17 de abril con el anuncio
de los expedicionarios cubanos peleando en Playa Girón contra las
milicias fidelistas, fue un despertar de alegría y regocijo para el
cubano de Miami que se lanzó a las calles a celebrar y a ofrecerse --tal
vez tardíamente-- para unirse a los combatientes. Dos días después,
con el anuncio del fracaso de la invasión, la ciudad quedó umbría y
triste como gigante funeraria.
Sus hijos y
nietos deben aprender la verdadera historia del exilio cubano.
Invítelos a participar de CubaExilio.Net
Pero la esperanza y confianza renacieron
un año y medio después con la llamada Crisis de los Cohetes, cuando
Fidel Castro permitía a los soviéticos establecer una base atómica en
Cuba, le pedía a Nikita Kruschev que dejara caer una bomba nuclear
sobre Washington y el presidente Kennedy aseguraba que "no pasarían".
Miami, por varios días, se convirtió en un campamento militar repleto
de soldados, camiones y tanques de guerra, aviones de combate en
Homestead y alerta de invasión. El 28 de octubre de 1962 con la
retirada de los barcos rusos, cargados de misiles, sin tocar puertos
cubanos, volvió al exilio el pesimismo, la derrota y la desilusión.
Entonces muchos de los jóvenes cubanos
que después del fracaso de Girón se habían inscrito como voluntarios
en el ejército americano, terminaron peleando en Vietnam. Otros
combatieron en Africa, como el caso de más de 100 pilotos militares de la era
republicana que participaron en la guerra del Congo, adonde Fidel Castro
había enviado soldados para derrocar al presidente Mobutu, un gobernante
anticomunista. Las tropas cubanas fueron dirigidas inicialmente por el
Che Guevara, quien posteriormente partió para Bolivia donde encontró
justicia terrenal.
Los primeros carros del exilio fueron transportations
que costaban 75 dólares, a veces gastaban más aceite que gasolina y se
paraban en cualquier esquina de Miami. No era muy inusual ver a un viejo
amigo de los que "tuvo en Cuba" ir empujando un cacharro por
Flagler abajo, rumbo a su caluroso efficiency.
Tiendas
muy populares en el Miami de los sesenta eran Woolco y K Mart, de
mercancía general; Jefferson y
Richards, de ropa; Kwik Chek, cadena de supermercados y Walgreen, de
farmacia y fuente de soda.
Robert
King High era alcalde de la ciudad de Miami cuando empezaron a llegar
masivamente a la ciudad los exiliados cubanos a quienes se les
dificultaba encontrar trabajo y vivienda apropiada. Dirigiéndose al
gobierno federal americano en busca de ayuda, High declaró: "No
podemos tratar a los refugiados cubanos como un caso de asistencia
social, esta gente fue despojada de sus hogares en la isla y separada de
su familia, porque no aceptaron la tiranía comunista; es nuestro deber
ayudarlos a vivir decorosamente en libertad." (1963).
Recuerdos de Los Sesenta con
Memoria de Elefante por Martha E. García, jolieroyale@yahoo.com
En la Calle 11 y Biscayne Boulevard de Miami estaba la estación de
radio "La Fabulosa"
WFAB, al lado del antiguo Howard Johnson. Lo recuerdo porque nosotros
vivíamos en la calle 23 a una cuadra de Biscayne Boulevard...
nuestras salidas eran a Sears (13 y Biscayne), Jordan Marsh (15 y
Biscayne), el sótano de Richards (en el downtown), el Ten Cent
de Woolworth, el Parque de las Palomas, y como yo estaba en High
School, iba a la Biblioteca de Miami (donde hoy está el Hotel
Intercontinental). En la Biblioteca estudié e hice muchos
"research papers" que me obtuvieron muy buenas notas y claro,
becas para educación universitaria. La víspera de Año Nuevo la pasábamos
en la Parada del Orange Bowl, oyendo la emisora WQAM para corroborar
la hora y luego ir al nuevo y primer Burger King de Flagler entre
Biscayne y Primera NE para degustar un delicioso Whopper con papitas
fritas y un shake de chocolate por $0.99. Otras veces íbamos
al Teatro Olympia o al Miami antes de la 1 pm por 55 centavos. ¡Qué
tiempos aquellos de nuestra juventud... carecíamos de mucho, pero teníamos
amor y viviamos en libertad! ¡Comparémonos con los que se quedaron
en Cuba... bueno, no hay comparación!
A
finales de 1960, La Iberia, una de las originales bodeguitas cubanas en Miami,
ardió en llamas por la madrugada. Cuando los bomberos lograron a apagar el
fuego y los dueños entraron al humeante establecimiento, encontraron una
bandera roja y negra del 26 de Julio colgada de una lámpara del techo. Fue el
primer atentado terrorista de los revolucionarios fidelistas en el sur de la
Florida.
Recomiende
CubaExilio.Net a Sus Familiares y Amigos. Gracias.
El
Exilio Miamense por Hiram A. Cobas, hiramco@att.net
El exilio miamense fue probablemente inaugurado en la madrugada del día
primero de enero de 1959 por quien fuera Ministro de Transporte y
Representante a la Cámara, Mario Cobas Reyes, que el día 31 de Diciembre
se retiró relativamente temprano de la fiesta que se celebraba en el
Palacio Presidencial y a quien le comunicó un familiar sobre la partida de
Fulgencio Batista. Sus relaciones con la Compañía Cubana de Aviación le
permitieron partir junto a su esposa en el vuelo comercial que salía en las
primeras horas de aquel día primero. Desconozco si alguna lancha arribó
antes, tengo entendido que un grupo de oficiales de la Marina de Guerra llegó
por esa vía,
En
esta década llegaron al exilio importantes figuras del deporte cubano
como el famoso boxeador Kid Gavilán (Gerardo González) y los
igualmente famosos peloteros Bobby Maduro y Roberto Ortiz; todos han
muerto en el exilio.
Una
tarde, un amigo se encontró en pleno downtown de Miami a Alfredo
Gallo Gantuz (famoso por su grito "Batista Veinte Años")
llorando a lágrima viva --¿Qué te pasa, hombre? --Que mi mamá murió
en Guanajay y no me dejan ir a enterrarla. --Oh, cuanto lo siento, ¿pero
hiciste alguna gestión? --Si hablé con el cónsul cubano en Miami y me
dijo que jamás yo podré regresar a Cuba. Gallo Gantuz murió en Miami
en los años ochenta.
A
comienzos de la década del sesenta, algunos cubanos que trabajaban en
la Base Naval de Guantánamo, decidieron quedarse "asilados"
en la instalación militar y no regresar a territorio fidelista. Esa es
la interesante historia de César Aldama, hoy director de noticias de un
canal televisivo de Miami, que vivió 19 años en la base.
En
1965
en Miami se fundó la CAMACOL (Cámara de Comercio Latina) que agrupa a los
comercios latinos del área; su primer presidente fue el empresario Gilberto
Almeyda y después le siguieron Horacio Aguirrre, Manuel Balado, Luis
Sabines (que presidió la organización con sumo éxito por más de 20 años)
y en la actualidad, William Alexander. La CAMACOL es un excelente centro de
ayuda y orientación no sólo a los comerciantes locales, sino también para
la comunidad en general.
El
Semanario 20 de Mayo comenzó su publicación en Los Angeles, California en
1969 con noticias sobre el exilio, Cuba, los Estados Unidos y el mundo,
manteniendo hasta el presente sus ediciones dirigidas por Abel Pérez,
periodista cubano exiliado.
En
mayo de 1960 llegó al exilio de New York, uno de los mejores caricaturistas
cubanos de todos los tiempos, Antonio Prohías, que de su personaje en Cuba
para las revistas Bohemia y Zig Zag "El Hombre Siniestro"
creó una versión en inglés para la popular revista humorística americana
Mad: Spy vs Spy. En realidad, la idea del personaje surgió de la
paranoía fidelista de los primeros tiempos (aún vigente) contra todo el que
discrepara --aunque fuera en pensamiento-- con la revolución. Y "el espía"
o "el hombre siniestro" se convirtió rápidamente en los Estados
Unidos en una de las tiras cómicas preferidas del lector americano, logrando
que el caricaturista cienfueguero obtuviera amplio reconocimeinto
internacional por su creativo talento pictórico. Prohías murió en Miami en
1988.
A
los americanos de Miami nunca les ha interesado utilizar el coco como se hace
en el Caribe: agua diurética, masa de dulce y hasta adorno y brujería; por
eso los cubanos de los primeros tiempos de exilio vieron en ello una
oportunidad de suplementar el escaso sueldo que se ganaba en las factorías y
pedían permiso para "tumbar" los cocos que después vendían por la
calle o en "los pulgueros" de aquellos tiempos difíciles.
En Miami, los primeros exiliados empezaron a encontrar trabajo en las factorías
de costura y metales, que entonces abundaban en Hialeah, pero tenían que
mantener callada su procedencia pues los fidelistas podían agredirlos o
lograr que los despidieran del empleo. Eso pasó por meses hasta que el ex-senador
Rolando Masferrer y un contingente de seguidores que llamaban "tigres"
alquilaron una casona por la Calle Siete del N.W. que habilitaron como
cuartel-refugio (hasta para rebeldes que llegaban arrepentidos) y empezaron a
ripostar a los fidelistas con puños, palos y adoquines. Enseguida se acabó
el asedio. Uno de los objetivos de los exiliados fue el Restaurante Paula al
que rompieron vitrinas y despojaron de la bandera fidelista. El
establecimiento cerró seis meses después.
En
1965, el exiliado líder del Directorio Estudiantil Universitario, Juan Manuel
Salvat, fundó la Librería Universal en un pequeño local de la Calle Ocho de
Miami; con tesón y laboriosidad familiar, el negocio fue creciendo y
desarrollándose como importante casa editorial, al punto que el sello
Ediciones Universal ha sido editor de cientos de libros escritos por exiliados
cubanos.
A
mediados de los sesenta, el general Genovevo Pérez Dámera, jefe del Ejército
cubano durante el gobierno de Grau, compró una bodega en el oeste de Miami;
un buen amigo que lo visitaba le preguntó: --¿Pero gordo, te mudaste para el
campo? El general sonrió y contestó: --Este es el futuro de Miami. El
comercio estaba en la Calle Ocho, al pasar el Palmetto Expressway, lo que hoy
es Westchester, una de las zonas latinas más pobladas del Condado Miami-Dade.
Visionario el militar.
¿Qué
Rayos Hago Yo Aquí? Por Martha Pardiño, gloriaalejandra@bellsouth.net.
Cuando mi marido y yo
llegamos a Miami, el 31 de julio de 1962, en uno de los últimos vuelos
de Pan American, con una flaca maletita (pues en ese tiempo sólo permitían
sacar de Cuba tres mudas de ropa), al vernos en el aeropuerto de Miami,
tan solos, en un país extraño, sin saber adonde ir, ni que hacer, ni a
quien contarle nuestra tragedia y sin un centavo en los bolsillos, me
dije: ¿qué rayos hago yo aquí? Y a pesar de haber estado presos los
dos en la isla, de pronto sentí que se me hacía un nudo en la garganta,
se me llenaban los ojos de lágrimas y deseé con todas las fuerzas de
mi corazón volver a mi Habana querida, abrazar a mis padres y visitar
mi casita de la calle Vista Alegre. Cuando en octubre de ese mismo año
me comenzaron los dolores de parto y camino al hospital Mercy en un
cacharro que nos prestaron, me sentí tan nerviosa y desesperada que me
volví a preguntar: ¿qué rayos hago yo aquí? Pero nada pagué por dar
a luz. Cuando falleció mi madre y me negaron la entrada a Cuba para
enterrarla, enloquecí de rabia y dolor y lamenté haber salido de mi
patria y no estar con mi viejita en sus últimos momentos de vida y una
vez más me repetí: ¿qué rayos hago yo aquí? Cuando a mi hijo Carlos
le detectaron un grave defecto en las piernas a los seis meses de nacido,
me volví loca de dolor, lo llevamos al Miami Children Hospital y me
sentí tan desamparada que grité ¿qué rayos hago yo aqui? Carlos se
curó. Ahora me pongo a pensar en los primeros tiempos de exilio cuando
tanto añoraba estar en mi tierra, con mis seres queridos, pero me
pregunto: ¿qué hubiera sido de nosotros si nos quedamos en Cuba,
declarados enemigos del régimen... qué hubiera pasado si voy a
enterrar a mi madre y después no me dejan salir, separándome --no se
por cuanto tiempo-- de mi esposo e hijos? Pienso lo que le hubiese
pasado a Carlos en Cuba, con su dolencia y un sistema de salud
desastroso. Aquí él recibió la esmerada atención de un especialista
y el noble trato de enfermeras profesionales. Este exilio ha sido muy
duro y hemos tenido momentos de flaqueza y desesperación, pero le doy
gracias a Dios que pudimos carenar en un país generoso que nos abrió
sus puertas y nos ayudó a rehacer nuestras vidas. Y se bien los "rayos"
que hacía yo aquí.
El primer columnista cubano del Diario Las Américas fue René Viera que
escribía una sección política titulada "Reloj"; el jefe de
redacción del único periódico miamense en español era el colombiano
Guillermo Zalamea. Más tarde en esta década, después de Camarioca
(1965), el Miami News y el Miami Herald empezaron a publicar páginas en
idioma español. Y surgió Patria, el primer semanario exiliado,
dirigido por Armando García Sifredo y Alberto Rodríguez.