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CUBAEXILIO.NET
Revista Internética
(Fundada en el 2002)
Mayo de 2012
© 2012
CONTENIDO
El Exilio Cubano
1959-1969
1959-1969
(2)
1970-1979
1980-1989
1990-1999
2000-2009
2010 al
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Exilio
La
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1959-1969
(Parte 1)
La mayoría del cubano
de Miami en 1959, simpatizaba con Fidel Castro y su revolución. Uno de los lugares más frecuentados por los fidelistas era el restaurante Paula que estaba en la
Segunda Avenida del N.E. cerca
de la Iglesia de Gesu y del antiguo Correo
Central; allí se exhibía colgada de una vitrina exterior una gigantesca bandera roja y negra del Movimiento 26 de Julio.
Dos aviones
militares cubanos llegaron a los Estados Unidos la madrugada de
enero 1 de 1959: El primero a West Palm Beach con 50 pasajeros, entre
los que se destacaba Panchín Batista, gobernador de La Habana y hermano del
presidente que había renunciado horas antes. En New Orleans aterrizaba el segundo
avión con igual número
de pasajeros, entre ellos Rubén Batista, hijo mayor del ex-presidente y los
generales Francisco Tabernilla Dolz y Pilar García. Las autoridades americanas de
inmigración enseguida se incautaron de los aviones y detuvieron temporalmente a los
primeros refugiados que huían del triunfo revolucionario en la isla.
A
media madrugada del primero de enero aterrizaban en Santo Domingo, capital de la
República Dominicana cinco aviones militares que transportaban a Batista, su
esposa e hijos pequeños y la plana mayor de su gobierno, quienes pedían asilo
político y se hospedaban
temporalmente en el Hotel Jaragua.
Temprano
en 1959 empezaron a llegar a Miami y Union City,
New Jersey, familiares de militares fusilados en Cuba al triunfo de la
revolución; se calcula que durante el primer año de fidelismo hubo más de mil
fusilamientos de militares en la isla, lo que hizo que cualquiera que hubiera
servido en las fuerzas armadas de la república antes de Fidel Castro buscara
asilo con premura. Se entiende; sólo baste recordar los fusilamientos de
Cornelio Rojas, el Teniente Despaigne, la zanja-tumba que Raúl Castro obligó
abrir a los 72 militares que fusiló en una carretera de Oriente, Sosa Blanco,
el magistrado Arístides Pérez Abreu y repasar la película de un pueblo
pidiendo muerte el 22 de enero del cincuenta y nueve. Clic
Paredón...
paredón.
Al
terminarse de construir en 1962 el Palmetto Expressway en Miami/Dade County, se
inag uro el centro comercial más
importante del área, Dadeland Mall que abrió sus puertas en Octubre 1, con
tiendas por departamentos como Burdines y Jordan Marsh entre otras, Food Fair,
de alimentos, Gray Drugs, farmacia, y restaurantes y bares. El centro estaba al
aire libre y se convirtió enseguida en lugar de paseo para cubanos exiliados,
que caminaban por sus pasillos, mirando las relucientes vitrinas, sin poder
comprar nada, por la escasa economía.
Uno
de los lugares miamenses más concurridos por los exiliados de los primeros años era un
pequeño parque frente a la Farmacia Roberts de Flagler y la Avenida Siete, en
donde se escuchaban constantemente discusiones entre cubanos de ambos bandos políticos; allí en 1960,
después de un encendido enfrentamiento verbal con un fidelista, el ex-senador
pinareño Mino
Suárez
Suquet sufrió una embolia cerebral de la que no se recuperó. Su viuda quedó
sola con un hijo de tres años de edad y se marchó a vivir en New York.
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El 28 de enero de 1959, en la gran ciudad de los rascacielos, el senador-electo
Rafael Diaz Balart fundó la Rosa Blanca,
la primera organización exiliada para combatir el régimen castrista.
Uno
de los primeros comentaristas políticos del exilio fue el empresario radial
cubano, Arturo Artalejo, que a través de la emisora WMIE de Miami comentaba la
actualidad cubana con pesimismo: "todo lo que se hace en el exilio es
inútil, Fidel Castro no se cae tan fácilmente". El exiliado típico que
creia en un pronto regreso se disgustaba con el negativismo de Artalejo,
quien sin embargo tuvo razón. Todo sigue igual.
En
1961 se creó en Miami el Centro de Refugiados Cubanos para asistir, orientar y
subvencionar a los cubanos que por cientos
llegaban todas las semanas a los Estados Unidos. El Centro se estableció
definitivamente en un
edificio de Biscayne Boulevard, hoy llamado la Torre de la Libertad y facilitaba
a los nuevos exiliados la manera de alquilar vivienda barata, un estipendio
mensual, ayuda para conseguir trabajo o relocalización a otro estado y le
surtía regularmente con una pequeña factura alimenticia que consistía
básicamente de harina de maíz, carne en lata y queso. Algunos refugiados,
desafortunadamente, botaban la harina a la basura (mientras otros la recogían y
hacían tamal) y regalaban las latas de carne que decían "les recordaba la carne rusa" que entonces empezaba a surtir las bodegas cubanas.
En
los primeros años de exilio se imprimieron varias publicaciones, folletos,
revistas y "periodiquitos", que se publicaban en la Imprenta Talavera de
la Calle 29 y la 7 Ave del N.W. Talavera, un cubano impresor que había emigrado
a Miami temprano en la década del 40, daba muy buen precio y a veces hasta
fiaba.
Temprano
en los años sesenta empezaron a fundarse escuelas privadas de educadores
cubanos exiliados en Miami, como Conchita Espinosa Academy, establecida en 1963,
Champagnat Catholic School, 1968; Lincoln-Marti Schools, 1968; Edison Private
School, 1968 y otras ya desaparecidas como el famoso Colegio La Luz del Vedado,
en Cuba. .
De
Niño a Hombre en 45 Minutos por José Tepedino, Lake City, Florida, jtepe@bellsouth.net.
Cuando la "robolución" ganó yo tenía
12 años y como la mayoría de los cubanos estaba contento de que
la "dictadura" de Batista cayera; que tontos fuimos de creer todo lo
que los enemigos de B atista dijeron. Mi madre nunca creyó en Fidel y
siempre me decía:“ ese hombre es un comunista”. En la escuela me
llamaban gusano, niño bitongo, imperialista y otras palabrotas para
desmoralizarme. Recuerdo que un día la maestra nos dijo “Hoy vamos a
empezar a prepararlos
para que ustedes puedan enseñar a leer y escribir a los pobres que nunca han
podido aprender” y distribuyó las famosas cartillas de alfabetización. Yo
abrí una y tenía la letra “E” que decía “Estados Unidos, la nación
imperialista y opresora de los pueblos del mundo”. Cambié la página y en la
“O” decia: “OEA, organización lacaya y vendida al imperialismo
norteamericano”; después fui a la “U”: "Unión Soviética, país
más progresivo y avanzado del mundo" Levanté la mano y dije que
todo lo que la cartilla decía era mentira; la maestra me llamó esbirro y
traidor y me botó de la clase. Aunque mis compañeros me pedían que "rectificara"
me fui de la escuela y nunca regresé. Así fue como terminó mi educación en
Cuba. Salí de la isla en Pan American el
23 de marzo de 1962. Tenía 16 años y me acompañaba mi hermana de sólo 14 años
pues nuestra madre era viuda y quedó en Cuba otros 4 años antes que la dejaran
salir a reunirse con nosotros. Mis hijos me preguntan: “¿Papi, cuándo te
hiciste hombre?” Siempre les digo que me tomó los 45 minutos de vuelo aquel
día de marzo; era un niño en el aeropuerto de La Habana y cuando llegué a
Miami ya era un hombre. Después pasé muchas necesidades pero como hombre
libre en la nación más grande que la humanidad jamás haya visto, todo ha
tenido una feliz resolución. Buscando en
los papeles que conservo, tengo uno del Ropero del Centro Hispano Católico,
Miami, que me autoriza a buscar ropa en ese lugar. Y todavía
tengo mi pasaporte cubano, el ticket de Pan American, el permiso para la pecera
en el aeropuerto de Rancho Boyeros, y también la declaración jurada que
había que hacer en Cuba enumerando lo que uno traía en el viaje a Miami.
Uno
de los cubanos establecidos en Ciudad México que más ayudó a los nuevos
exiliados en el país azteca fue Arturo Nuñez, director de afamada orquesta,
que había grabado con Benny Moré y tenía un programa regular de radio por una
popular emisora mexicana. Otro que recibió a los primeros cubanos en Acapulco,
donde actuaba, fue José Antonio Méndez, autor de conocidos boleros como "Novia
Mía" y la "Gloria Eres Tu", quien posteriormente regresó a Cuba
y se convirtió en presidente del sindicato fidelista de músicos y compositores.
Las
tres celebraciones familiares más importantes en los Estados Unidos: Halloween,
Thanksgiving y Navidad, fueron tristes y solitarias para el exiliado temprano;
sin embargo, según la economía personal le fue mejorando, la familia llegando
de la isla y los hijos naciéndole en tierra americana, Halloween se convirtió
en un evento mágico para los niños, Thanksgiving se fue cubanizando con moros
y lechón y Navidad se hizo la fecha de la esperanza pues siempre se celebraba "la última en el
exilio."
El
Exilio Miamense por Hiram A. Cobas, hiramco@att.net
El exilio miamense fue probablemente
inaugurado en la madrugada del día primero de enero de 1959 por quien fuera
Ministro de Transporte y Representante a la Cámara, Mario Cobas Reyes, que el
día 31 de Diciembre se retiró relativamente temprano de la fiesta que se
celebraba en el Palacio Presidencial y a quien le comunicó un familiar sobre
la partida de Fulgencio Batista. Sus relaciones con la Compañía Cubana de
Aviación le permitieron partir junto a su esposa en el vuelo comercial que
salía en las primeras horas de aquel día primero. Desconozco
si alguna lancha arribó antes, tengo entendido que un grupo de oficiales
de la Marina de Guerra llegó por esa vía, aunque no sé si precisamente
a Miami.
El
Semanario 20 de Mayo comenzó su publicación en Los Angeles, California en 1969
con noticias sobre el exilio, Cuba, los Estados Unidos y el mundo, manteniendo
hasta el presente sus ediciones dirigidas por Abel Pérez, periodista cubano
exiliado.
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¿Cómo
pasó sus primeros tiempos de exilio?
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A
los americanos de Miami nunca les ha interesado utilizar el coco como se hace en
el Caribe: agua diurética, masa de dulce y hasta de adorno y brujería; por eso
los cubanos de los primeros tiempos de exilio vieron en ello una oportunidad de
suplementar el escaso sueldo que se ganaba en las factorías y pedían permiso
para "tumbar" los cocos que después vendían por la calle o en "los
pulgueros" de aquellos tiempos difíciles.
En Miami, los primeros exiliados empezaron a encontrar trabajo en las factorías de costura y
metales,
que entonces abundaban en Hialeah, pero tenían
que mantener callada su procedencia pues los fidelistas podían agredirlos o
lograr que los despidieran del empleo. Eso pasó por meses hasta qu e el
ex-senador Rolando
Masferrer y un contingente de seguidores que llamaban "tigres"
alquilaron una casona por la Calle Siete del N.W. (cerca del hoy Colegio
Champagnat) que habilitaron como cuartel-refugio (hasta para rebeldes que
llegaban arrepentidos) y empezaron a ripostar a los fidelistas con puños, palos
y adoquines. Enseguida se acabó el asedio. Uno de los objetivos de los
exiliados fue el Restaurant Paula al que rompieron vitrinas y despojaron de la
bandera fidelista. El restaurante cerró seis meses después.
El temprano exiliado cubano, que ganaba 75 centavos la hora, tenía que ser sumamente
ahorrativo con su dinero, por lo que "salir de restaurante" entonces,
significaba ir a comer a la única cadena de hambergueras que había en
la Florida: Royal Castle, que cobraba diez centavos por un hamburguesa y cinco centavos por una sopa y era el lugar
más apropiado para encontrarse con un amigo o amiga "de los viejos tiempos".
A
finales de 1960, La Iberia, una de las primeras bodeguitas cubanas en Miami,
ardió en llamas por la madrugada. Cuando los bomberos lograron apagar el fuego
y los dueños entraron al humeante establecimiento, encontraron una bandera roja
y negra del 26 de Julio colgada de una lámpara del techo. Fue el primer
atentado terrorista de los revolucionarios fidelistas en el sur de la Florida.
Aquellos
primeros tiempos de lucha por José (Pepito) Regalado, jrega67844@yahoo.com.
Llegué al exilio de Miami el 9 de abril de 1959; rápidamente junto a un grupo
de militares del ejército constitucional cubano fundamos la Cruzada
Revolucionaria Anticomunista que registramos con el FBI en
Washington DC. Contribuyeron monetariamente a nuestra causa cubanos de
renombre, como mi suegra Caridad Pérez León, viuda de Salas Cañizares, Julio
Lobo, el Cardenal de New York Francis Spellman y Antonio Fernández del Valle.
Rolando Masferrer nos entregó 35 rifles Garand y 5000 balas, para la acción
militar contra los fidelistas que planeábamos, pero la policía del Condado
Dade nos descubrió, confiscó las armas y se llevó presa a mi suegra y a otras
personas que tuvieron que pagar multas por ciolar "la ley de neutralidad"
americana. Pero no nos arredramos, en una vieja lancha, propiedad de Masferrer,
montamos dos plantas de radio onda corta y navegábamos por la noche cerca de
las costas cubanas a trasmitir mensajes de libertad. Se hicieron muhas acciones
valerosas, heroicas y suicidas en aquel 1959, siempre perseguidos de cerca por
las autoridades americanas, hasta que de pronto todo cambio y nosotros de
terroristas nos convertimos en peleadores por la libertad. Ya se planeaba
Playa Girón. Mi número en la Brigada es el 2649.
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En
1961 Fidel Castro comenzó las expulsiones de curas y monjas de Cuba; en mayo
fueron obligadas al destierro más de 40 hermanas-maestras del afamado colegio
Nuestra Señora de Lourdes en la Habana. Así se fue intensificando una feroz
persecución contra los religiosos en la isla que los forzó por cientos a
exiliarse en los Estados Unidos, latinoamérica y España. En el barco
español Covadonga partieron a mediados del sesenta y uno, 131 curas rumbo a Madrid. La
represión contra el catolicismo continuó, al punto que muchas iglesias en Cuba
fueron convertidas en almacenes de papas que venían de la Unión Soviética.
Para
finales de 1961, ya habían expulsado de Cuba a más de 3000 sacerdotes y
hermanas religiosas, entre ellos el arzobispo Eduardo Boza Masvidal, al que
acusaron de actividades contra-revolucionarias pues le encontraron en su
habitación unos 300 dólares, lo que consideró el Che Guevara, entonces
Ministro de Economía, como una fortuna destinada a derrocar la revolución.
Boza Masvidal después sirvió en Venezuela, donde falleció en el 2003.
Probablemente
la primera orquesta de exiliados que surgió en Miami, por el 63, fue Los
Jóvenes del Hierro, dirigida por José Dono. Y mire, disfrútela, clic
Ritmo Sabroso
Niñez
de Exiliada por Julia Stewart, Charlotte, North Carolina. Yo
salí de Cuba a los 14 años y vine a la casa de unos tíos que ya vivían en
West Palm Beach desde mediados de los cincuenta, asi
que no vine por Peter Pan,
pero pasé lo mismo que los niños que vinieron solos a los Estados Unidos, mis
tíos tenían tres hijos, trabajaban mucho, y les quedaba poco tiempo para mi y yo extrañaba
cantidad a mis padres y a mis amiguitas de mi barrio en la Víbora de La Habana.
En la escuela sufrí mucho porque no hablaba inglés y las maestras americanas
me creían bruta, mis compañeras de clase se reían de mis batas cubanas y el
almuerzo escolar me daba dolor de barriga. Así fue creciendo hasta que vinieron
mis padres de Cuba y yo me fui a estudiar a una universidad de North Carolina,
en donde conocí a Fred, un muchacho americano inteligente y bueno con quien me
casé y sigo felizmente casada. Tenemos hijos y nietos bellos a quienes les
enseñé español y les hablo de Cuba aunque no pienso volver, pero allí nací
y nunca la olvidaré. Quería compartir mi historia con tantos niños cubanos
que todavía pasan en el exilio lo mismo que yo pasé, para que no pierdan nunca
la esperanza de una vida mejor.
El
8 de septiembre de 1961 desfiló por el estadio de beisbol de Miami la Virgen Marina de la
Caridad, sacada subrepticiamente de la playa Guanabo en la
provincia de la Habana y traída al exilio como esperanza de redención. Miles
de cubanos asistieron al evento, que fue realmente conmovedor.
Temprano
en el exilio de New Jersey, New York, Chicago y Miami, el cubano exiliado que
quería sentir que en algo cambiaba su mala suerte, empezó a jugar la bolita (centenas,
terminales, parlé, etc.) como lo hacía en Cuba antes de Castro. Los boliteros
latinos ya existían, pero desaparecieron o disminuyeron considerablemente
cuando se aprobaron en la mayoría de los estados americanos las loterías
estatales y aún más cuando se han multiplicado por el país, los casinos de
juego indios.

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